Ethos
Albert Camus, con apellido de incierta pronunciación para los no iniciados en el idioma francés, es una estrella de rock en la literatura. Pocos, muy pocos, logran enfrentar a los principales poderes de su época y salir avantes. Albert Camus fue un tipazo, salió con algunas de las mujeres más bellas de la época, expulsado del partido comunista y muchas más experiencias de vida. Premio Nobel de Literatura a los 44 años de edad, todo un referente para los amantes de literatura.
El Extranjero, me parece, tiene gran influencia de la experiencia con su madre. En medio de dificultades económicas, su madre, analfabeta y casi sorda, se las arregló para darle a sus hijos un futuro diferente. Pero no se puede evitar pensar en todas las veces que Albert regresaba a su casa, ver a su madre como una extranjera en el mundo, esforzándose por cubrir las necesidades de su hijo y pensar si ella hubiera sido diferente. Si no le hubiera importado ni la pérdida de su esposo, ni sus hijos, ni ella misma.
Pathos
El señor Meursault es un completo desinteresado por el mundo. Cuando al inicio, fallece su madre, no advierte cambio alguno en su vida. No le importa cómo será enterrada ni el periodo de luto. Su vida sigue exactamente igual. Cuando un vecino le muestra cierta deferencia, Meursault accede a tener cierta amistado con él. Tampoco es que le importe mucho, pero determinada situación, decide cometer un crimen para proteger a su vecino, lo más parecido a un amigo. El proceso de detención y sentencia le parece algo monótono, sin chiste. Y cuando enfrenta la muerte, lo hace de la misma manera, sin alterarse.
Logos
Con una claridad excepcional, Camus profetiza al hombre moderno. ¿Cuáles son las circunstancias que lo llevan a la apatía total? No se conocen, solamente el resultado. Siempre han existido personas menos comprometidas. En los últimos tiempos, el sistema las ha producido. Enmarcado en el absurdismo porque Camus mismo se negó a ser identificado como existencialista, describe una posición, válida o no, del ser humano ante la vida: En un extremo están los que viven intensamente y aprovechan cada minuto de su existencia. En el otro extremo están los que no saben qué hacen aquí y no les importa. ¿Es bueno o malo? Son formas de ver y entender la vida. Cada uno tiene sus razones y no es posible dar a los demás una respuesta satisfactoria para vivir la vida. Camus solo se encargó de poner sobre la mesa la presencia de una respuesta a la existencia, tan meritoria como cualquier otra. A casi nadie le gusta ese tipo de personas, quizá ni a ellas mismas.
Quizá porque nos recuerdan que, al igual que ellas, también seremos olvidados y nada de lo que hagamos habrá tenido sentido.