Resumen

Paris, hijo de Príamo, rey de Troya, se roba a Helena, hermana del rey de Grecia. Los griegos van por ella pero no pueden penetrar las murallas de Troya. Ya llevan nueve años acechando a Ilio, otro nombre para Troya, cuando Aquiles se enoja porque Agamenón, rey de Grecia, le quita una mujer y ya no quiere combatir contra Troya. Héctor, hermano de Paris, es muy bueno en la guerra. Solo Aquiles lo supera. Cuando Héctor mata a Patroclo, amigo casi hermano de Aquiles, este se decide entrar a la guerra y mata a Héctor. Príamo, padre de Héctor, se adentra en el campamento griego y le pide a Aquiles el cuerpo de Héctor, quien se lo da, mostrándole respeto a ambos.

Lo bueno. Literatura clásica, dechado para toa la literatura occidental.

Lo malo. Demasiadas batallas, demasiados nombres que no aportan a la historia.

Lo feo. No leer la obra.

¿Qué escribir?

Sí, parece cliché eso de que lo feo es no leer la obra. Pero cuando te pones a pensar que fue escrita presumiblemente por un poeta, Homero, hace más de 2,500 años, por lo menos te debe causar curiosidad cómo era la escritura y narrativa de las obras, Por no mencionar el descubrimiento de las costumbres de la época.

Resulta que no hemos cambiado tanto.

Claro, la obra descansa en la mitología griega, importantísima para los griegos de esa época, tal como lo fue la religión hasta hace no tantos años para la mayoría de los habitantes contemporáneos. Este soporte le permite transferir la responsabilidad de emociones y acciones humanas a los dioses. Por supuesto, los dioses se comportan muy parecido a los humanos, llenos de celos, pasiones, envidias, venganzas, afinidades y toda clase de características que conocemos bien.

Es asombroso atestiguar que la esencia humana no ha sido modificada radicalmente, para bien o para mal.

Helena, por ejemplo. No se menciona exactamente el dios o diosa que obnubilaron su mente para escapar con Paris. Porque Paris no la conquistó, no. Paris iba pasando por el campo cuando un dios le pidió que escogiera a una de las tres diosas principales, Atenea, Afrodita y creo que Artemisa. Cada una le prometió diferentes cosas a Paris si la elegía, pero Afrodita le ofreció darle a la mujer más hermosa de la tierra. ¿Cómo iba a negarse a eso? Paris escogió a Afrodita y ella le dio a Helena. Solo había un detalle: Helena era casada. Peor aún, estaba casada con el hermano del rey de Grecia.

Esta situación inicial sirve como base para todo lo que se desarrolla en la novela. Es interesante que el escenario inicial se asemeje tanto a situaciones que tenemos en la vida. Cómo una decisión aparentemente inocente produce efectos que perduran en el tiempo y, si no ejecutamos acciones para magnificar o atemperar las consecuencias, estas escalan y salen de nuestras manos.

Hoy culpamos a nuestros padres, a la sociedad, a la educación. Antes era más fácil: la culpa era de los dioses. Y dioses no racionales ni obedientes a un marco ético ni mucho menos. Eran dioses caprichosos, mentirosos y berrinchudos. Tenían tantas ganas de hacer el amor como la guerra.

Quizá la Iliada nos quiera decir que no importa porqué pasan las cosas.

Quizá solamente nos convenga ser como los dioses.